Sea enderezada mi oración delante de ti como un perfume, el don de mis manos como la ofrenda de la tarde.
No dejes se incline mi corazón á cosa mala, á hacer obras impías con los que obran iniquidad, y no coma yo de sus deleites.
Que el justo me castigue, será un favor, y que me reprenda será un excelente bálsamo que no me herirá la cabeza: así que aun mi oración tendrán en sus calamidades.
Salmos 141 · KJV Audio
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