Después de ella bramará el sonido, tronará él con la voz de su magnificencia; y aunque sea oída su voz, no los detiene.
Porque á la nieve dice: Desciende á la tierra; también á la llovizna, y á los aguaceros de su fortaleza.
Asimismo por sus designios se revuelven las nubes en derredor, para hacer sobre la haz del mundo, en la tierra, lo que él les mandara.
Muéstranos qué le hemos de decir; porque nosotros no podemos componer las ideas á causa de las tinieblas.
He aquí aún: no se puede mirar la luz esplendente en los cielos, luego que pasa el viento y los limpia,
El es Todopoderoso, al cual no alcanzamos, grande en potencia; y en juicio y en multitud de justicia no afligirá.
Job 37 · KJV Audio
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